| Cómo Funciona El cuerpo por sí solo
tiene los mecanismos para auto curarse, el
problema viene cuando este proceso, en algunos
momentos de la vida, está en malas condiciones
(por causas diversas) y no tiene la capacidad de
funcionar, o ha disminuido ésta notablemente. La
terapia con Reiki implica que el mecanismo que
posee todo cuerpo funcione correctamente o al
menos al máximo de la capacidad que este cuerpo
posea en ese momento de su existencia, ¿de qué
manera? Simplemente haciendo que este en armonía
y en equilibrio, estos dos parámetros son
esenciales para que el cuerpo empiece a trabajar
en su autocuración. A este proceso hay que
añadir la propia Energía que aporta el Reiki,
cuya frecuencia de vibración es muy alta y que
permanece trabajando en el cuerpo del paciente
por un periodo aproximado de 24 horas.
El profesional
de Reiki es un canal para la Energía, que
circulará libremente por sus manos, por toda su
vida. Por no estar transmitiendo su propia
energía cuando coloca sus manos, ó la envía a
distancia, el terapeuta de REIKI toma el papel de
un hilo conductor para esa Energía Universal,
que en su pasaje, también a él lo fortalece y
equilibra.
El profesional
puede dirigir o canalizar la energía del
paciente a un lugar o problema específico del
cuerpo.
Por ser
autónomo, y por lo tanto no sufrir ninguna
influencia externa en su acción, REIKI se dirige
directamente para el lugar a ser tratado,
mostrando que sabe dónde accionar, cómo y con
qué intensidad necesita el paciente ser tratado,
sin que el terapeuta pueda aumentar ó disminuir
los efectos producidos.
Cuando te
sometas a una sesión de Reiki, generalmente
estarás acostado (también puedes sentarte) y el
profesional de Reiki te colocará las manos
suavemente sobre diferentes puntos de tu cuerpo o
directamente ni siquiera te tocará, manteniendo
sus manos justo por encima de la superficie de tu
piel.
Un tratamiento
de Reiki es muy relajante y no requiere ningún
"trabajo" de parte de la persona que lo
recibe.
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